Estudiosos británicos recuentan que desde allí «se aprovechaba todo de las reses, menos el mugido», en 1863 comenzó a producir «extracto de carne» y con el tiempo, ya en el siglo XX, «tuvo un profundo impacto en la manera en que el mundo come».
Durante la Segunda Guerra Mundial se le llamó «la cocina del mundo», ya que desde sus instalaciones procesadoras salían alimentos enlatados para soldados de la alianza contra el eje nazi fascista-japonés.
Los productos de Fray Bentos siguieron siendo populares en la Europa de posguerra, pero lentamente comenzaron a decaer a medida que la tecnología alimentaria se fue desarrollando y los hábitos alimenticios gradualmente cambiaron.
A fines de la década de 1960, el Frigorífico Anglo pasó a manos del gobierno uruguayo y finalmente cerró en 1979.
Pero allí quedan abierto al público como detenido en el tiempo los objetos del apogeo de la fábrica, sus talleres, equipamientos rudimentarios y camiones desvencijados, máquinas de escribir, carteles y hasta la planta donde en 1883 por primera vez se generó electricidad en Uruguay.