Los derrotados
Tras casi dos años de gobierno, la elección en la provincia de Buenos Aires marcó un antes y un después para el gobierno de Milei
La distopía de ultraderecha que se instaló en América del Sur con Jair Bolsonaro y Javier Milei parece estar llegando a su fin. La irrupción extravagante que marcó el paréntesis fascista en Brasil comenzó con el golpe parlamentario que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff imputándole una minucia contable intrascendente como si fuera causal de impeachment y continuó con el encarcelamiento del principal líder de la izquierda brasileña, Luiz Inácio Lula da Silva, por más de quinientos días merced a la actuación de fiscales y jueces entongados con la CIA que promovieron una causa de corrupción insostenible para correrlo de la escena e impedir que se presentara a las elecciones. En ese contexto, con Lula preso, Bolsonaro fue elegido presidente frente a la candidatura de Fernando Hadad, y desde la presidencia dio rienda suelta a una pesadilla antediluviana que, por si fuera poco, expuso al pueblo brasileño a la pandemia de covid-19, embanderado en un negacionismo anticientífico escandaloso que se saldó con casi un millón de muertos en un territorio doblemente golpeado: por el virus y por la ignorancia de un presidente impresentable.