Destacó que en el caso del TLC con Chile una sección establece la importancia de incorporar la perspectiva de género en la promoción del crecimiento económico inclusivo, así como el rol instrumental de las políticas para un mayor desarrollo socioeconómico sostenible.
Según consideró, el crecimiento inclusivo implica beneficiar a toda la población a través de la participación más equitativa de hombres y mujeres en los negocios, la industria y el mercado laboral. En ese sentido, los dos estados reconocen la importancia de generar políticas y prácticas de equidad, desarrollar sus potencialidades, incluido el sector no gubernamental, y avanzar en la igualdad de derechos, trato y oportunidades entre hombres y mujeres y en la eliminación de todas las formas de discriminación.
Ambos estados implementarán, desde una perspectiva de derechos, sus respectivos compromisos internacionales en materia de género, en particular aquellos convenios relacionados con igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, protección de la maternidad, conciliación de la vida laboral y familiar, condiciones decentes para hombres y mujeres que se dediquen a trabajos domésticos y responsabilidad familiar, establece el acuerdo.
Además, incluye actividades de cooperación que podrán incorporar programas orientados a fomentar el desarrollo de habilidades de las mujeres en el ámbito laboral, empresarial y social, a mejorar su acceso a la tecnología, la ciencia y la innovación, así como a promover la inclusión y la educación financiera.