Para Labat, según consigna M24, se trata de un “documento de dudosa filtración”, ya que debe ser entendido como evidencia confirmatoria “de que las políticas sociales serán recortadas, y lo es desde el propio gobierno. Hasta la propuesta del MIDES, que es mucho más suave que la del Ministerio de Economía así lo demuestra”.
“Sin embargo, agrega Labat, refiriéndose al documento que había tomado estado público luego de su publicación en nota de La Diaria, como en toda exposición pública el MIDES muestra flancos débiles (…) confirmatorios de una trayectoria de ajuste plagada de incongruencias y errores conceptuales” característicos “del nuevo estilo” que viene adoptándose en la planificación, proyección y gestión de las políticas sociales “hoy devenidas políticas para la extrema pobreza”.
Para Juan Pablo Labat, el documento es también “un intento de búsqueda de legitimación” vía recurrencia “al aporte técnico”, que en esta ocasión es utilizado “para fundamentar propósitos de política insostenibles en un momento económico complejo y de inciertas perspectivas”.
Al caracterizar el documento y sus fundamentos, Labat señaló en la columna de M24: “con un halo de magia y algunas frases de difícil compresión nos intentarán explicar cómo, desde una política cada vez más ineficiente se harán eficientes los programas sociales, logrando mejores resultados con peores presupuestos, menos personal y malos procedimientos, esta vez poniendo en juego nada más y nada menos que la legitimidad de los registros de los sistemas de información que han sostenido la gran expansión de las políticas sociales progresistas”.
Para el columnista, las expresiones de Alfie y las intenciones manifiestas de recorte presupuestal, no sólo ignoran las veces en que los programas del MIDES fueron auditados y evaluados por diferentes expertos, sino que, además, implica la retirada de aquellos mecanismos de control territorial y evaluativo que aportaron transparencia y auditabilidad a los mismos.