Por otro lado, el director valoró el crecimiento de la historieta y temas afines que se experimentó en Uruguay en los últimos quince años. «Ver que se ha convertido en un tema más del consumo y producción cultural es algo que me pone contento, como ex niño que alguna vez se sintió raro por hurgar en las revistas de Ruben durante horas en los ochenta», expresó.
Para Castro, Montevideo Comics es un buen reflejo del crecimiento entre quienes hacen historieta y las demás actividades (videojuegos por ejemplo) y del crecimiento de su público también. «La fortaleza del festival está en el clima que se genera durante esas 48 horas, que es muy particular. Es un ambiente familiar, juvenil y muy festivo. Un lugar donde sabes que está bien ser raro, y está bien decir hago esto que es rarísimo. Además, atrae a mucha gente curiosa y respetuosa. Hay algo en esos temas que incluye Montevideo Comics y que remite a la infancia y que creo que conecta con casi todo el mundo», agregó.
Consultado sobre las expectativas de la próxima edición de Montevideo Comics, Castro dijo que el objetivo es cumplir con la propuesta de las 150 actividades. «Pretendemos que no sea solo sumar actividades por sumar, sino que realmente logremos hacer algo a lo que el público pueda sacarle provecho».
Las entradas para el festival se venden en Tickantel y en el Auditorio y tienen un costo de $ 420, por día. Quienes lo deseen podrán comprar un abono de $ 620 para los dos días. Los que participen del cosplay pagarán $290 (solo en boletería). Los menores de 10 años entrarán gratis.