Tales contactos demuestran una violación del Código de la Magistratura, por lo que Moro compareció y trató de justificar cínicamente en el Senado sobre el contenido de los mensajes.
La comunicación con agentes públicos hacen emerger la duda sobre su imparcialidad, así como su falta de ética cuando era un juez anticorrupción y encarceló al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por supuestos hechos de corrupción.
Por las filtraciones de las charlas queda confirmado que los fiscales de la Lava Jato conversaban abiertamente y de manera insolente sobre su voluntad de impedir el triunfo del Partido de los Trabajadores (PT) en la última elección presidencial en octubre.
Y para alcanzar tal objetivo asumieron acciones y adoptaron medidas. Moro colaboró de manera clandestina y antiética, con los fiscales de la operación, para estructurar una acusación e incriminar al exdirigente obrero.