La legislación brasileña estipula un periodo mínimo de un año de trabajo antes de que los trabajadores puedan solicitar vacaciones y, por ese motivo, Moro pidió una licencia no remunerada.
Aún así, la asesoría confirmó que la descontará de su periodo de vacaciones.
El titular de Justicia se ha visto salpicado por la filtración de conversaciones que mantuvo con un grupo de fiscales y que ponen en duda su actuación en la Lava Jato, la mayor operación anticorrupción de la historia de Brasil y que llevó a la cárcel diversos empresarios y políticos del país, entre ellos Lula da Silva, presidente entre 2003 y 2010.
El medio The Intercept Brasil, liderado por el periodista estadounidense Glenn Greenwald, publicó, en asociación con algunos de los principales diarios del país, una serie de diálogos entre Moro y diversos fiscales de la Lava Jato, entre ellos Deltan Dallagnol, el coordinador de la operación.
De acuerdo a The Intercept Brasil, los mensajes intercambiados en la aplicación de mensajería Telegram entre Moro, cuando aún actuaba como juez de primera instancia, y los fiscales sugieren la falta de parcialidad del exmagistrado y su influencia en las fases, procedimientos y estrategias de la Lava Jato, lo que está prohibido por ley.
Las filtraciones llevaron a que Moro prestara esclarecimientos ante la Cámara de Diputados y el Senado de Brasil y, en ambas ocasiones, aseguró que no tiene nada que esconder y defendió rotundamente su actuación.
Asimismo, el ministro atribuyó a una “invasión de hackers” el contenido divulgado por The Intercept Brasil, quienes, según Moro, actúan para “invalidar criminalmente” las condenas de la Operación Lava Jato.