Los síntomas generados por la también llamada bacteria de la playa comienzan a constatarse de tres a siete días después de la exposición. Aparecen con manifestación de altas temperaturas del cuerpo, escalofríos, dolores, edemas y enrojecimiento de la piel, usualmente en lesiones o heridas previas.
También puede presentar lesiones bullosas con contenido serohemático (celulitis dolorosa de rápida progresión) y evolucionar en algunos casos a una fascitis necrosante, una infección bacteriana rara que se propaga por el cuerpo rápidamente y puede causar la muerte, así como cuadros con shock séptico.
Recomendó a personas con enfermedades que afectan al sistema inmunológico o tengan heridas en el cuerpo a evitar el contacto con el agua de playa. Y, en caso de hacerlo, eliminar posibles infecciones con un baño de agua y jabón.
La directora recordó que, aunque todos los años se registran casos similares en Uruguay, la presencia de esa bacteria es más común en aguas cálidas del hemisferio norte.