Indica que ese país ya sobrepasó los 2.000 muertos y 56.000 confirmados con el virus.
Precisa que tras el golpe contra Evo Morales, “el gobierno de facto ha emprendido una batalla neoliberal encaminada a dejar desprotegida a una población de algo más de 11 millones de habitantes, la misma que hasta el día del golpe orquestado por la OEA, exhibía los mayores logros económicos y sociales entre todos los países de Sudamérica”.
Programa copiado
Señala que el programa entregado por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y elaborado por el Departamento de Estado norteamericano, “previó desde un primer momento suspender la colaboración médica cubana que se prestaba solidariamente allí”.
“Se trataba de una copia más del original elaborado por Mike Pompeo y sus colaboradores, que ya se había aplicado en Brasil y luego en Ecuador”, subraya.
El creciente número de ataúdes y cuerpos en las calles de Bolivia, debido a la incapacidad del gobierno de Jeanine Áñez ante el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, revela el colapso del sistema sanitario en ese país”
Tras reseñar el trabajo de los médicos cubanos, agrega que “la nueva realidad, sustentada por un golpe de Estado, recibió, de manera adicional, el estacazo de una pandemia que no ha tenido una respuesta viable por parte de las nuevas autoridades, más preocupadas por mantenerse en el poder a cualquier precio, que por salvar las vidas de sus conciudadanos”.
Seguidamente precisa que ante las elecciones presidenciales “factores externos como la OEA y Estados Unidos han empezado a diseñar «modelos de conducta» para que los comicios impidan la postulación de Evo Morales y su agrupación política”.
“Mientras, la presidenta de facto optó por asignar cinco millones de dólares para la compra de agentes químicos a fin de reprimir las manifestaciones populares en su contra, en vez de invertir en el sector de la Salud en plena pandemia”, concluye.