Sobre el encuentro, Mujica dijo que este fue “muy cordial, hacia tiempo que no lo veía”. Reconoció que durante su mandato Lula “tuvo una actitud de mucha consideración respecto a los países pequeños de América Latina”, como Uruguay. “Brasil se comportó, mientras estaba Lula, como una especie de hermano mayor y se lo tengo que reconocer y se lo reconoceremos siempre”.
Respecto al propio Lula, dijo haberlo encontrado “con buen animo, buen temperamento, con unos kilos menos, leyendo muchos libros, y preocupado, como no puede ser de otra manera por el destino futuro de Brasil y de nuestra América”.
Interrogado sobre que piensa del proceso político que vive Brasil, Mujica dijo: “No pienso, lo miro y tengo preguntas y tengo incertidumbre. Lo que más me preocupa es que el pueblo brasilero pueda encauzar su futuro, sobrellevar sus contradicciones, no perder su alegría y no caer en una confrontación penosa. Pero esos son mis sentimientos. Porque pertenezco a un pequeño país que está flanqueado por el gigante Brasil y el gigante Argentina, entonces cuando un vecino nuestro se resfría nosotros, los uruguayos, nos engripamos”.
“Mi deseo de qie Brasil pueda superar sus problemas no es gratutito: si Brasil anda bien nosotros también andamos bien, pero Brasil anda mal nosotros también andamos mal. Ya es imposible escapar a los lazos que traza la economía, cada vez más con factores complementarios e interdependientes. Por eso, si bien nací en el Uruguay mi patria se llama América Latina».
Para Mujica «el mundo que va a venir necesita que los latinoamericanos tengamos la astucia y la grandeza de darnos cuenta que tenemos que tener fuertes vínculos porque si no, en el mundo que viene no existimos. No somos ni el 10% de la economía del mundo, aún países colosales como Brasil. La política debe mirar 30 años para adelante, no conformarse con el hoy, si no perdemos el rumbo”.