Como resultado, la reforma de las pensiones se adoptó sin la aprobación de la Cámara Baja.
Las autoridades empezarán a retrasar la edad de jubilación en el país tres meses al año a partir del 1 de septiembre de 2023. Así, llegará a los 64 años en 2030, en lugar de los 62 actuales.
La reforma ha desencadenado una oleada de protestas en la sociedad francesa. Ya ha habido ocho huelgas nacionales en dos meses en Francia, en medio de las cuales los sindicatos han organizado cientos de manifestaciones.
La mayoría de ellas atrajeron a más de un millón de participantes en todo el país, y han ido acompañadas de enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.
Según el sondeo, desde la reelección de Macron el pasado mayo, su valoración ha caído 13 puntos, pero aún no ha alcanzado el mínimo histórico de diciembre de 2018, cuando solo el 23% de la población apoyaba al presidente en medio de las protestas de los "chalecos amarillos".
La encuesta se realizó por Internet entre 1.928 personas mayores de 18 años, representativas de distintos segmentos de la población francesa, con un margen de error de entre 1 y 2,3 puntos.
(Vía Sputnik)