Mientras, en las calles, los familiares de las víctimas y miembros de organismos defensores de los derechos humanos exigían justicia y pedían conocer el paradero de más de 30.000 desaparecidos.
La Copese funcionó hasta 1984, un año después del fin de la dictadura y del regreso a la democracia en ese país.
Basterra, militante de la agrupación Peronismo de Base detenido en 1979 junto a su esposa y su hija recién nacida, fue obligado a trabajar en el sector de Documentación de la ESMA y pudo extraer fotografías de varias víctimas allí secuestradas.
También fue testigo de la extracción de archivos por parte de integrantes del área de inteligencia, entre ellos los suboficiales Antonio Rosario Pereyra y Raúl Agustín Cejas.
De acuerdo con las investigaciones realizadas, Salvio Olegario Menéndez fue el presidente de la Comisión, Raúl Enrique Scheller su secretario y Carlos Alberto Piccone, uno de los vocales.