Pero es el lunes 6 de junio cuando se produce el comienzo de los problemas. Ese día un abogado de Shell “advirtió que la empresa podría tener problemas con Estados Unidos y se negó a proveer el combustible”. Sobre Venezuela e Irán pesan fuertes sanciones políticas y económicas que afectan incluso a empresas que operan con esos países. Tras tratar infructuosamente de conseguir el combustible en Argentina se pagó una carga a concretarse en Montevideo. “Por lo tanto, se dispuso el plan de vuelo hacia allí. Nuevamente, hubo visto bueno de las autoridades argentinas y de las uruguayas: ningún vuelo puede salir sin la aprobación de las dos partes”. No obstante, con el avión ya en vuelo desde la torre de Carrasco les informaron que tenían denegado el aterrizaje. “Los orientales no dieron ninguna explicación”, dice Página/12. En Uruguay el ministro Javier García dijo tener información “de inteligencia” que le aconsejaba no dejarlo aterrizar.
Agrega el diario argentino que tras el regreso a Buenos Aires “hubo una intensa inspección del avión, sin resultado alguno. Aún así, se desató una increíble campaña mediática de derecha que, como se sabe, percibe una conspiración iraní-venezolana-kirchnerista-mapuche, aún en un avión contratado por Volkswagen”.
En la mañana de este martes, el juez Federico Villena “ordenó un allanamiento-operativo en el hotel Canning Design, donde están alojados los 14 venezolanos y 5 iraníes que componen la tripulación. Se llevaron los celulares, una computadora y, además, el magistrado se quedó con los pasaportes de los venezolanos pese a que les había devuelto sus documentos 24 horas antes”.
Las autopartes se desembarcaron y están en manos de Volkswagen”. O sea, no se imputa ni contrabando ni que hayan traído armas, explosivos o drogas. Tampoco los integrantes de la tripulación figuran en las listas de personas buscadas”.
Finaliza Página /12 que “en el argot judicial se le dice “excursión de pesca” al expediente en el cual no hay ninguna prueba, ninguna evidencia concreta, pero igual se investiga, por las dudas, según parece por impulso del FBI norteamericano y el Mossad israelí”.