Rusia anunció el pasado 24 de febrero una operación militar especial en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitaban ayuda frente al "genocidio" por parte de Kiev.
Numerosos países condenan la operación militar de Rusia y apoyan a Kiev con suministros de armas, donaciones, ayuda humanitaria y sanciones contra Moscú.
En las últimas horas el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, relató a los líderes del G7 que quería que las hostilidades en el territorio de Ucrania terminaran hacia fines de año, antes de que llegara el invierno.
El portavoz del Kremlin, al comentar las palabras de Zelenski dijo que las hostilidades pueden cesar mucho antes si los combatientes ucranianos reciben la orden de deponer las armas y cumplir las condiciones de Moscú.
El pasado marzo, el Ministerio de Defensa ruso dio por cumplido el objetivo esencial de la primera fase de la operación, que era mermar la capacidad bélica de Ucrania, y en adelante se enfocará en la "liberación de Donbás".
Las fuerzas aliadas de Rusia y las repúblicas de Donbás atacan exclusivamente objetivos militares en Ucrania utilizando armamento de alta precisión y aseguran que los objetivos civiles y la población civil de Ucrania nunca han sido blanco de ataques por parte del Ejército ruso o los militares de las repúblicas de Donbás.