Números alarmantes
La empresa inglesa Airfinity -consultora con perfil sanitario- supone que China tendría 9000 muertes diarias por covid y el total alcanzaría el año que viene, más de dos millones.
El mayor riesgo está en zonas rurales con infraestructura sanitaria pobre y eso explotaría en las vacaciones de Año Nuevo Lunar: 415 millones de personas regresarán a su lugar de origen entre el 21 y 27 de enero, llevándole el virus a sus padres.
El punto débil es la vacunación de los ancianos. El 66% con 80 años o más, ha sido vacunado una vez (el resto ninguna). Y menos de la mitad recibió el refuerzo. Cuando aparecieron las vacunas, se priorizó a trabajadores esenciales para minimizar el daño económico. La estrategia hacia la tercera edad fue de confinamiento. Como funcionó, nunca apuraron la vacunación a mayores, que suelen rechazarla por creer en la medicina antigua.
No era un "cuento chino"
Sin transición, se cortaron las prevenciones radicales. No era lo deseado por el Gobierno, pero las protestas a fines de noviembre torcieron el rumbo. Las movilizaciones son comunes en China por problemas puntuales y regionales. Pero estas fueron simultáneas en todo el país por una misma razón: el hartazgo que se venía gestando hacía meses. Además de pedir el fin de los encierros, una consigna oida en Beijing y Shanghái fue “abajo Xi Jinping”, algo muy osado.
Ha quedado claro que las medidas radicales para frenar al covid en China, obedecían a una lógica concreta y no al camuflaje de un control político que carecía de amenazas: si se levantaban, se desbordaba todo. Porque el sistema de salud no estaba preparado. Pero las movilizaciones encendieron señales de alarma, no sanitarias sino políticas.
Fuente: Página 12