El Consejo de Estado desplegó un grupo de trabajo en las áreas afectadas para coordinar la respuesta y asegurar la entrega de suministros esenciales. Hasta el momento, se distribuyeron 2,600 tiendas de campaña, 10,400 camas plegables, 10,400 edredones y 1,000 juegos de estufas, junto con otros 111,500 artículos de socorro.
Sin embargo, la geografía montañosa y la falta de infraestructuras resistentes en la región jugaron en contra. Los informes locales sugieren que la escasa resistencia sísmica de los edificios contribuyó al elevado número de víctimas. El terremoto, de baja profundidad, provocó una mayor destrucción, dejando a muchas personas sin tiempo para reaccionar, especialmente aquellas que dormían cuando ocurrió el desastre.
Li Haibing, experto de la Academia China de Ciencias Geológicas, explicó que la poca profundidad del terremoto amplificó su impacto, a pesar de una magnitud aparentemente moderada. Esta situación recuerda a tragedias anteriores, como el terremoto en Yunnan en 2014, que dejó 617 muertos, y la devastadora catástrofe de Sichuan en 2008, donde perdieron la vida 70,000 personas.
CHINA | Un terremoto de magnitud 6,2 sacude parte de la provincia de Gansu | EL PAÍS
A medida que los equipos de rescate luchan contra el tiempo y las adversidades climáticas, la nación se enfrenta a la cruda realidad de reconstruir no solo edificaciones, sino también la esperanza de quienes han perdido seres queridos y hogares.