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Mundo niños |

Un mes de búsqueda

Colombia: ¿Qué ha pasado con los niños desaparecidos?

Las fuerzas militares de Colombia junto a miembros de comunidades indígenas cumplen un mes en la búsqueda de los niños desaparecidos en la selva.

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Aunque los números de los miembros en los equipos de búsqueda han disminuido, aún casi 200 personas siguen recorriendo día a día las profundidades de la selva de Colombia con la esperanza intacta de encontrar a los niños.

Fuerzas militares y miembros de comunidades indígenas propias de la selva del Guaviare cumplen un mes en la búsqueda de los cuatro menores cuyo paradero es desconocido desde que la aeronave en la que viajaban se estrellara en la selva amazónica.

"Estamos ya cerrando el cerco; creemos que estamos supremamente cerca", informó el general Pedro Sánchez, que lidera la denominada 'Operación Esperanza', para agencias internacionales. Y agregó que posiblemente sus tropas se han cruzado con los niños en algún punto, pero que la complejidad de la búsqueda ha aumentado, ya que los menores "siguen dando vueltas".

A pesar de que los niños han estado un mes sin supervisión en medio de un entorno tan hostil como la selva amazónica, los rescatistas mantienen la esperanza de que siguen con vida, puesto que, de lo contrario, plantean que ya hubieran encontrado los cadáveres.

"Si estuvieran muertos, ya los hubiéramos encontrado… El olor atraería animales que nos orientarían dónde están", afirmó la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Astrid Cáceres.

El martes pasado, el Ejército colombiano confirmó el hallazgo de una huella en el lodo selvático, que presuntamente pertenecería a la hermana mayor de los niños, Lesly Mukutuy de 13 años. Ella viajaba con sus tres hermanos menores, Soleiny Mukutuy de nueve años; Tien Noriel Ronoque Mukutuy, de cuatro años; y el bebé Cristin Neriman Ronoque Mukutuy, que habría cumplido su primer año dentro de la selva.

"Esta huella es un rastro fresco que se encontraba a dos kilómetros aproximadamente de la última huella que teníamos y esto nos da pistas de que aún los niños siguen con vida", informó el coronel Fausto Avellaneda, miembro del equipo de rescate designado por el gobierno de Gustavo Petro.

Las brigadas de rescate han encontrado diversos indicios que podrían revelar que los niños siguen con vida y continúan esperando ser rescatados: un biberón, pañales usados, una carcasa de teléfono y un refugio improvisado. Todos estos han sido los principales rastros que las fuerzas militares y los miembros de comunidades indígenas encontraron hasta el momento.

"Buscarlos hasta encontrarlos": el lema de la operación

La espesa selva del Guaviare es un territorio virgen e inhóspito para las Fuerzas Armadas, que trabajan en un escenario que limita la visibilidad a unos 20 metros. Las difíciles condiciones se explican por el espesor de los árboles y por las fuertes lluvias que azotan el territorio en estas épocas. Unas por las que las labores de rescate se complican.

Por lo anterior, la búsqueda de los menores ha requerido el uso de múltiples técnicas de rescate para llamar la atención de los niños y lograr que se encuentren con los brigadistas.

Grandes reflectores de luz para alumbrar la noche, helicópteros con sensores de calor, volantes en la zona de búsqueda —escritos en español y en huitoto, lengua de los hermanos— y grandes altavoces en los que suena la voz de su abuela, María Fátima Valencia.

La zona dentro del rango de búsqueda está relativamente cerca a posiciones controladas por grupos disidentes de la extinta guerrilla de las FARC. Sin embargo, el general Sánchez ha señalado que las posibilidades de que los niños se encuentren con esos grupos son "nulas".

Por otro lado, los miembros de la operación no rechazan con tanta seguridad la posibilidad de que los menores estén bajo la protección de comunidades indígenas no identificadas.

Los cuatro pequeños desaparecieron en el corazón de la Amazonía colombiana el pasado 1 de mayo, cuando el Cessna 206 en el que viajaban se estrelló en la selva del Guaviare. Tres adultos fallecieron en el siniestro, incluida la madre de los menores. Pero de los niños no quedó ningún rastro.

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