Una vez que llegaron a llugar, los policías instaron a Nowland a que soltara el cuchillo pero la mujer avanzó hacia ellos "a paso lento" con su andador, momento en el cual un oficial le disparo con la Taser.
Tras el incidente, la mujer cayó hacia el piso y se golpeó la cabeza, por lo que fue ingresada en el hospital y las autoridades abrieron una investigación.
Algunas horas previas a su muerte, un oficial de policía de 33 años fue acusado por causar lesiones corporales graves, agresión causante de lesiones corporales y agresión mediante una pistola Taser.
La actuación del oficial conmociono a la sociedad australiana y puso en debate el uso de los táser por parte de la policía australiana, cuestionada por organizaciones defensoras de derechos humanos como Amnistía Internacional.