Cumbre de Líderes
Antes de que arranque el foro principal, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva oficiará de anfitrión de la Cumbre de Líderes, prevista para los días 6 y 7 de noviembre. Allí se espera la presencia de más de 50 mandatarios, dispuestos a posar para la foto sin corbata, con las mangas arremangadas y, probablemente, algún abanico a mano.
El contenido de la COP30, sin embargo, será cualquier cosa menos liviano. Sobre la mesa estarán temas cruciales: la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la adaptación de infraestructuras ante los desastres climáticos, la conservación de los bosques —incluida la Amazonia, el “pulmón del mundo” hoy bajo presión— y la financiación para la transición energética.
También se evaluará el cumplimiento del Acuerdo de París, el pacto global que busca limitar el aumento de la temperatura media del planeta a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Cada año, esa meta se ve más lejana, y los expertos alertan que sin medidas más drásticas los efectos serán irreversibles.
Al final, entre discursos, acuerdos y cafés helados, Belém promete una cumbre distinta. Una donde los líderes mundiales puedan respirar sin que el cuello de la camisa se les pegue a la piel. Y quién sabe, quizás entre una guayabera y otra surjan las ideas que logren, al fin, darle un respiro a la Tierra.