En esa línea, Fernández observó que la democracia tiene una deuda en materia de seguridad, y que las fuerzas de seguridad son parte del problema si no se subordinan al poder civil.
Su primera propuesta, al respecto, fue desplegar miles de gendarmes en el conurbano de la provincia de Buenos Aires (como se conoce al cordón que rodea a la capital argentina) "en vez de tenerlos desplegados en la Patagonia nadie sabe haciendo qué".
Ante decenas de miles de personas que colmaban el estadio, la vicepresidenta sostuvo que "no hay orden que garantice más seguridad que las familias coman en su casa", así como "el trabajo bien remunerado".
Al referirse de nuevo a las fuerzas políticas, Cristina Fernández pidió construir "un consenso económico" para abordar "los graves problemas que tiene Argentina".
La exmandataria interrumpió varias veces sus discursos ante los cánticos que la ovacionaban y que clamaban “Cristina presidenta”, a lo que ella respondió: “todo en su medida y armoniosamente”.
Ésta es la segunda comparecencia pública que realiza la vicepresidenta desde el atentado.
(Vía Sputnik)