Agregaron que, en medio de esta situación, excluir países podría afectar nuestra relación con todas las naciones americanas y pondría en riesgo los ambiciosos planes contemplados en el plan económico de la Casa Blanca, conocido como Build Back Better (Reconstruir Mejor).
Cuba denunció a finales de abril su exclusión de los preparativos para la cumbre, y calificó la decisión como un «retroceso histórico» por parte de la administración de Biden.
Desde este anuncio, los líderes de México, Honduras, Bolivia, Guatemala, y de otros territorios aseguraron que no asistirían al evento si no están presentes todos los países del continente.
Si estamos realmente comprometidos con superar entre todos los retos que tenemos por delante en el hemisferio, la Cumbre debe ser inclusiva y debemos estar dispuestos a negociar con naciones que no comparten nuestro mismo punto de vista o ideas políticas, concluyeron los congresistas.
El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, afirmó este jueves que, independientemente de la decisión que tome Washington, él no asistirá al evento.
En un Consejo de Ministros, el mandatario aseguró que la voz de la isla se escuchará como ocurrió en el pasado, aún cuando no esté presente, y agradeció la valiente y digna posición de los gobiernos que han levantado su voz contra las exclusiones.
La semana pasada, la Casa Blanca divulgó una serie de medidas limitadas hacia Cuba que anulan unas pocas de las más de 240 restricciones impuestas durante la era del expresidente Donald Trump (2017-2021).
Aún así, esa actitud no revierte la política de máxima presión de Trump, ya que se mantienen en vigor las principales decisiones dirigidas a asfixiar la economía cubana, con graves afectaciones a nuestra población; así como tampoco se propone flexibilizar el bloqueo, resaltó entonces el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.
Con engaños y maniobras de última hora, Estados Unidos está tratando de justificar su decisión arrogante de excluir a países de la Novena Cumbre de las Américas, lo que constituye un retroceso en las relaciones hemisféricas, concluyó.