Paralelo a los eventos internacionales de alto nivel más importantes, se celebran las Cumbres de los Pueblos. Son la otra voz que merece ser escuchada.
La Celac cuenta entre sus miembros con naciones que enfrentan la hostilidad de Estados Unidos, como Cuba, Nicaragua y Venezuela, agredidas por medidas coercitivas unilaterales, mientras los gobiernos de Bolivia, Brasil y Colombia lidian con cruzadas de odio y ataques de la extrema derecha subordinada a intereses hegemónicos.
El texto firmado por más de un centenar de organizaciones sociales, culturales, sindicales y políticas de América Latina, el Caribe y Europa celebra las señales del mundo hacia un rumbo multipolar y la reanudación de las reuniones UE-Celac, interrumpidas desde el 2015.
La Cumbre de los Pueblos expresó preocupación por la crisis multidimensional que prevalece a escala global y la dispar afectación en los países de ambas regiones.
Asimismo, subrayó la necesidad de que frente al desafiante escenario, la UE y las naciones latinoamericanas y caribeñas cooperen, apuesten por el multilateralismo y desarrollen relaciones equilibradas y justas, que entierren cualquier tipo de colonialismo, con base en el pleno respeto a la soberanía y el principio de la autodeterminación.