De Neymar a Batistuta: ese fútbol de la extrema derecha
Desde siempre la derecha ha tenido a favor a la banca, las empresas, los jueces, los militares, los escribanos, los registradores, los fiscales, los medios, la policía, las cárceles. Ahora, también el fútbol. Por los años sesenta algunos pensaron que Dios se había hecho de izquierda después de leer a Sartre. Falsa alarma. Hace unos meses, Bolsonaro se presentó así en un mitin: “Soy Jair. Soy hombre. Soy padre. Soy católico. Soy brasileño. Y esa identidad no me la roba nadie”. La gente que se presenta así, con esa sensibilidad tan a pie de calle, tranquiliza mucho. Daban ganas de responderle: “Un placer ¿Qué tal la familia?”. La “identidad” se ha transformado en el fundamento principal de la confrontación de nuestro tiempo. Ese concepto tan abstracto permite que haya gente que ante una presentación así: “Hola, soy Nacho, de Floresta, quiropráctico, y me gustan los ravioles”, piensa: '¡uy, qué identidad, vamos a robársela!'