“Decir que un hacker ha tenido acceso al código fuente es como romper una puerta abierta”, afirmó Fachin ya que el código fuente es accesible en todo momento para partidos políticos, la Orden de los Abogados de Brasil, la Policia Federal, entre otros.
Aunque el Tribunal Superior Electoral no descarta un riesgo de ataque el día de los comicios, asegura que el hecho de que las urnas electrónicas no están nunca en línea y no tienen acceso a internet, se hace imposible un ataque remoto.
Los argumentos de Bolsonaro
En su enfrentamiento con la justicia electoral brasileña, Bolsonaro ha sostenido que el TSE admitió ante la Policía Federal que los hackers podrían cambiar los nombres de los candidatos, tomar los votos de uno y pasarlos a otro contendiente. Sin embargo, el organismo afirmó que “nunca ha emitido esa información”.
Además, el presidente también sostuvo que el TSE no es el que cuenta los votos, sino una empresa tercerizada. Aunque, el organismo electoral, por su parte, advirtió que esa afirmación es completamente falsa.
En una comparación con el resto del mundo, Bolsonaro cuestiona que solo “dos países”, además de Brasil -Bután y Bangladesh-, utilizan el voto digital sin impresión. En realidad, hay 46 países en el mundo que tienen un sistema de voto electrónico, y en varias partes de Francia y Estados Unidos se utiliza este sistema y no se imprime un recibo.
Un déjà vu con Trump
Algunos de los embajadores extranjeros que se reunieron este lunes con Bolsonaro, consideraron que el mandatario reforzó la narrativa que puede usarse para cuestionar el resultado de las urnas, en caso de que gane el candidato favorito, Luiz Inácio Lula da Silva.
Los diplomáticos calificaron la estrategia en el discurso del mandatario como una “táctica trumpista”, en referencia al expresidente estadounidense Donald Trump, admirado por Bolsonaro, que alimentó las teorías de conspiración de que las elecciones fueron manipuladas.
(Vía Página 12)