El Centcom especifica que los objetivos atacados incluyen instalaciones de almacenamiento subterráneo, comando y control, sistemas de misiles, sitios de operaciones, almacenamiento de vehículos aéreos no tripulados, radares y helicópteros. El objetivo principal es degradar las capacidades hutíes utilizadas en sus ataques contra barcos estadounidenses y británicos en el Mar Rojo y áreas circundantes.
El presidente Joe Biden no descarta "nuevas acciones", incluso en territorio iraní. El enviado especial de la ONU en Yemen, Hans Grundberg, insta a la reanudación del proceso de paz en el país.
En respuesta, un oficial hutí advierte que responderán hasta que se cumplan sus demandas, incluyendo el cese de la agresión contra Gaza.
A pesar de estas operaciones, algunos analistas se muestran escépticos sobre la efectividad de los bombardeos contra los hutíes. Estos han resistido a décadas de campañas aéreas lideradas por Arabia Saudita.
En una demostración de fuerza, representantes tribales leales a los hutíes desfilaron con artillería y ametralladoras en las afueras de la capital, Saná, mostrando su lealtad al grupo insurgente chiita.
Los bombardeos estadounidenses y británicos responden a los ataques hutíes contra buques comerciales en el Mar Rojo desde noviembre. Los hutíes han declarado una "guerra abierta" contra EEUU y el Reino Unido, acusándolos de "agresores" y "colonizadores".
La situación en Yemen sigue siendo volátil, con llamados internacionales a la búsqueda de soluciones pacíficas mientras las tensiones en la región continúan aumentando.