Desde su detención por parte de los Mossos d'Esquadra por la supuesta violación de una joven de 23 años en el baño reservado de la discoteca Sutton, Dani Alves ha estado en prisión provisional durante medio año. Según la jueza, la víctima sufre un trastorno de estrés postraumático de intensidad "globalmente elevada" como resultado de la agresión sexual.
En su resolución, la jueza detalla que existen "indicios racionales suficientes" para suponer que Alves estuvo bailando con la víctima y que en dos ocasiones la agredió al tocarla inapropiadamente. Posteriormente, la llamó desde la puerta del lavabo exclusivo para la zona VIP, la agredió sexualmente y la maltrató físicamente.
Durante el proceso de instrucción, Dani Alves ha presentado hasta cuatro versiones diferentes de lo ocurrido en el baño de la discoteca, lo cual contrasta con la persistente declaración de la víctima.
Esta inconsistencia en su relato ha sido uno de los argumentos utilizados por la justicia para rechazar su puesta en libertad provisional, que su defensa ha solicitado sin éxito en varias ocasiones, tanto a la jueza instructora como a la Audiencia de Barcelona.