Aunque en el operativo se lograron incautar numerosas armas largas y varios kilos de droga pronta para ser enviada a los intermediarios que la pondrían en el mercado, sin embargo los resultados de la operación puestos junto a las dimensiones del drama humanitario que generó, han suscitado una avalancha de críticas hacia el gobernador Castro, quien no ha vacilado en calificarla como “un éxito”.
Indiscutiblemente la justificación a ultranza de cualquier acción de las fuerzas policiales y militares es una postura ideológica y no de la administración pública o la gobernanza. En un operativo en que hubo combates durante casi 24 horas y donde el número de muertos supera al de detenidos, es de rigor esperar los informes correspondientes de las fuerzas involucradas para empezar a esbozar algunas conclusiones.
La postura del gobernador y su equipo, tanto como de las fuerzas policiales y militares es, en resumen, “si está muerto es porque era culpable”, afirmación a priori muy delicada cuando se trata de operativos de esta magnitud.
Las barricadas
En principio las milicias delComando Vermelho establecieron barricadas en un perímetro cercano a los lugares de los combates, impidiendo el acceso vehicular en diferentes avenidas, generando un colapso que se pudo percibir en la ciudad entera.
Los primeros enfrentamientos se dieron en la parte baja de las áreas pobladas, donde los policiales y militares fueron recibidos con disparos principalmente de armas largas, mientras que varios vehículos fueron quemados para dificultar su avance y desde la parte más alta fueron enviados drones que dejaron caer granadas y explosivos sobre las tropas que avanzaban en tierra.
Es a partir de este momento donde la situación se vuelve más compleja y empiezan a surgir las dudas sobre el actuar de las fuerzas de seguridad, ya que las zonas son densamente pobladas y llenas de callejones y desniveles, haciendo que sea muy difícil establecer a ciencia cierta la legitimidad de los blancos con un volumen de fuego como el que se presentó en esas horas.
Horas más tarde las imágenes de los drones de la Policía mostraban la retirada de las milicias del CV hacia la parte más alta y boscosa de las comunas, y ahí en la Sierra de la Misericordia se dio otro episodio altamente cuestionado por las organizaciones de Derechos Humanos, ya que en la parte alta los esperaba una unidad del BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales), que se hizo mundialmente conocido gracias a la película Tropa de Élite, y dentro de Brasil tiene amplio reconocimiento por su brutalidad.
La emboscada
Los hechos ocurridos dentro de la zona boscosa de la Sierra son los que más inquietud han causado, ya que dentro de los cadáveres que la comunidad misma rescató, fueron hallados varios con disparos en la frente y en la cabeza, otros muertos producto de ataques con arma corta, otros fueron desfigurados a golpes, uno fue hallado decapitado y su cabeza fue colgada.
La Policía Federal fue invitada a participar del operativo pero luego de ver el plan de batalla decidieron mantenerse al margen ya que, según palabras de Andrei Rodrigues, director de la PF, “no era razonable participar”.
Una vez decantados los hechos es importante ver que esta, que ha sido denominada como la mayor operación en la historia del Río de Janeiro, tiene un saldo que es muy poco sólido en términos de resultados, ya que el número de muertos fue mayor al de detenidos, e incluso al de armas incautadas (poco más de 100).
Una fila de cuerpos en la calle
Como es costumbre, lo que sigue después de los hechos es la apropiación del relato, ya que desde quienes defienden la operación se hace especial énfasis en que los cadáveres rescatados por los pobladores en la Sierra de Misericordia fueron despojados de sus prendas para evitar que se viera que usaban prendas militares, como alguna forma de “hacerlos pasar por pobladores inocentes”. Mientras que hay denuncias desde los habitantes de las comunas en que se afirma que también fueron asesinadas personas que no participaban de las milicias del CV, y que estaban en el lugar de los combates y aunque desarmados, igual fueron blanco de los disparos de las fuerzas de seguridad.
Más allá de la participación dentro de las estructuras delincuenciales por parte de los fallecidos, ha costado abrir la discusión del uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad en las dos grandes fases del operativo.
Por una parte está el volumen de fuego dentro de las zonas más pobladas, ya que al ser representantes del estado brasilero, las fuerzas de seguridad están obligadas por norma a preservar la integridad de la población y utilizar la fuerza letal como última opción en casos particulares, cosa que de entrada es prácticamente imposible en una operación del volumen y características de la Operación Contención.
Finalmente, los acontecimientos ocurridos en la zona boscosa, donde los milicianos quedaron cercados por una operación de pinza por arriba con el muro del BOPE y por abajo con la Policía estatal, seguramente sean objeto de investigación por parte de las autoridades federales, y no sería raro que se hallen indicios de una o varias ejecuciones con combatientes rendidos o ya reducidos.
El rédito político de la necropolítica está en boga por estos tiempos y no hay duda que los hechos acontecidos en Gaza han marcado un cambio en los estándares de la violencia letal ejercida desde los estados, y al lado de eso unos cuantos centenares de muertos ya no son para alarmarse, por lo que seguramente Cláudio Castro sea una sólida figura para continuar al frente de la gobernación de Río para las elecciones del año que viene.