Su salida se conoció tras un año marcado por crisis políticas, generadas por medidas controvertidas, como las reformas del sistema de pensiones y las leyes de inmigración impulsadas por el mandatario, quien fue reelegido para un segundo periodo en abril de 2022.
"En el momento en que debía presentar la dimisión de mi gobierno, quería decirle cuán apasionada estuve por esta misión, guiada por la preocupación constante, que compartimos, de lograr resultados rápidos y tangibles para nuestros conciudadanos", escribió en su carta de renuncia al presidente, obtenida por la AFP. Según ella, era "más necesario que nunca continuar con las reformas".
Élisabeth Borne utilizó en múltiples ocasiones el controvertido artículo 49.3 de la Constitución francesa para hacer aprobar sus presupuestos, en particular el relacionado con la edad de jubilación a los 64 años, en ausencia de mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Este artículo permitió al Gobierno adoptar leyes sin votación por parte de los diputados, pero poniendo en juego la responsabilidad política del mismo gobierno. Así, Élisabeth Borne superó casi una treintena de mociones de censura.
El nombre de su sucesor según el entorno del Jefe del Estado francés se espera que sea el joven y bastante popular ministro de Educación Gabriel Attal, de 34 años, para sucederle en Matignon.
También se mencionaron los nombres de Sébastien Lecornu, de 37 años, actual ministro de las Fuerzas Armadas, y Julien Denormandie, de 43 años, uno de los primeros partidarios de Emmanuel Macron y exministro.
De todas maneras, la salida de Élisabeth Borne abrió la puerta a una remodelación del gobierno, aunque no estaba claro si sería la gran sacudida que varias personas cercanas a Emmanuel Macron habían anticipado en los últimos días.
En las últimas semanas, los expertos políticos ya hablaban de una posible reorganización del Gobierno, justo después de la adopción de medidas en el Parlamento sobre reglas de inmigración más estrictas. Un paso que expuso profundas grietas en el bando gubernamental, liderado por el presidente.
De hecho, el ministro de Salud, Aurélien Rousseau, presentó su renuncia en protesta por la controvertida ley de inmigración que la extrema derecha aclamó como una "victoria ideológica".
Los opositores al bando presidencial no tardaron en enfatizar la responsabilidad de la ahora ex primera ministra en esta situación. La eurodiputada de Los Verdes Sandrine Rousseau habló del "increíble lío que fue la ley de inmigración". "La primera ministra vendió su alma para conservar su puesto. Hoy no tiene ni lo uno ni lo otro", añadió.
Además, Borne dejó el destacado lugar en la Administración de Macron de cara a las elecciones al Parlamento Europeo, que se tendrán lugar en junio de este año.
Los expertos políticos prevén que en esos comicios los euroescépticos obtengan avances récord, en momentos de descontento generalizado en los votantes por el aumento en el costo de vida y los fallidos intentos de distintos gobiernos en Europa para frenar los crecientes flujos migratorios.
Las encuestas de opinión muestran que el partido Renacimiento, de Macron, estaba entre 8 y 10 puntos porcentuales detrás de la Agrupación Nacional, la bancada de la líder de extrema derecha y excandidata presidencial, Marine Le Pen.