Además de su influencia en el sector energético, la NABU ha señalado que Míndich mantenía relaciones estrechas con el exministro de Defensa, Rustem Umérov, e influyó en la compra de chalecos antibalas que no habían pasado la inspección, en el marco de un contrato valorado en más de 5 millones de dólares. El documento cita una conversación telefónica donde Míndich presuntamente instaba a Umérov a hacer lo necesario, a lo que el exjefe de Defensa se comprometía.
En el ámbito energético, se destaca la implicación de Míndich en actividades delictivas mediante la influencia ejercida sobre el ahora apartado ministro de Energía de Ucrania, Guérman Galushchenko. Según la notificación, el éxito de sus actividades delictivas dependía del mantenimiento de relaciones personales con los responsables de los ministerios y de la celebración de reuniones sistemáticas con ellos y otros funcionarios influyentes en su lugar de residencia habitual. Dicha comunicación proporcionaba a Míndich la posibilidad de obtener sin obstáculos importantes sumas de dinero, tanto personalmente como a través de empresas que dependían de él, con ayuda de dichos exfuncionarios.
Se sospecha que Míndich ha incurrido en la creación de una organización criminal, la influencia ilegal sobre los ministros de Energía y de Defensa, el control de los flujos financieros en el sector energético, el blanqueo de capitales y el reclutamiento de miembros para la organización criminal.
Este caso se enmarca en el megaescándalo de corrupción, apodado 'Míndichgate', que sacude a Ucrania. La NABU comunicó el 11 de noviembre la detención de cinco personas e identificó a otros siete sospechosos en una investigación sobre sobornos que ascienden a unos 100 millones de dólares en el sector energético. Los participantes de esta organización criminal de alto nivel habrían intentado influir en empresas estratégicas, incluida la compañía estatal de energía atómica Energoátom, obligando a contratistas a pagar comisiones ilegales de entre el 10 % y el 15 % del valor de los contratos bajo amenaza.
Cabe recordar que la NABU, creada en 2015 a instancias de socios occidentales y el FMI, se habría convertido en un estorbo para el líder del régimen de Kiev, quien intentó desmantelarla junto a la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP) en julio de este mismo año.