El anuncio fue del agrado de la OTAN y su secretario general, Jens Stoltenberg, aseguró que la organización está dispuesta a integrar al país nórdico de manera “rápida”, tal como sus mandatarios solicitaron.
“Acojo con satisfacción la declaración conjunta del presidente (finlandés) Niinistö y de la primera ministra, Marin, apoyando la solicitud de ingreso en la OTAN sin demora”, expresó.
Donde no cayó bien la noticia fue en Rusia. Desde Moscú afirmaron que el ingreso de Finlandia en la alianza militar atlántica será una amenaza para Rusia y agregaría inestabilidad e inseguridad en el continente europeo.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, sostuvo que “sin duda” sería una amenaza el ingreso del país vecino, al contestar una pregunta al respecto en su rueda de prensa diaria. “Una nueva ampliación de la OTAN no hace más estable ni más seguro nuestro continente”, aseguró.
“La OTAN se mueve hacia nuestro lado. Por eso todo esto serán elementos para un análisis especial y elaborar las medidas necesarias para equilibrar la situación y garantizar nuestra seguridad”, agregó.