Junto con activistas uruguayos, Elokapina exige que UPM pague "la deuda ecológica contraída por décadas de cultivo destructivo e impuestos sin abonar".
"La empresa debe comenzar a pagar compensaciones por el agua utilizada para regar las plantaciones y diluir las emisiones de la planta. También debe dejar de expandir las plantaciones y devolver las tierras que ha comprado a los pequeños agricultores. Se deben abolir las exenciones fiscales para las plantas y el puerto de pulpa de UPM. Esto requerirá que el acuerdo de protección de inversiones entre UPM y el gobierno uruguayo sea rescindido y renegociado", insiste Elokapina.
UPM emplea a unas 19.100 personas a lo largo del mundo, tiene fábricas en 12 países y realiza ventas anuales de casi 10.000 millones de euros.
(Vía Sputnik)