Lo cierto es que el fin de semana el clima estaba viciado y, tras enterarse que su ministro político había dicho que él "no tenía códigos" el Presidente no solo había evaluado reemplazar a De Pedro, sino que --dicen-- hasta tenía el nombre de una mujer para que ocupe su lugar. La versión que consignó que durante el fin de semana hubo un zoom entre los tres líderes de la coalición para saldar esta cuestión, fue descartada de cuajo por uno de los supuestos participantes del encuentro: "Falso", dijo a este diario. Lo cierto es que la bomba se desactivó con los intercambios que ocurrieron por mensajes y llamados entre CFK y Massa, entre Massa y Alberto y por mensajes de Telegram entre el Presidente y CFK durante el fin de semana y el lunes. Ese proceso, que contó con intermediarios que trataban de ayudar --entre ellos un diputado que tiene contacto con todas las terminales oficialistas--, terminó con la rectificación que De Pedro hizo el lunes por la noche en sus redes.
"Los que tenemos responsabilidades políticas debemos aportar sensatez, porque hay cosas más importantes en juego", dijo el ministro después de días de tensión y al finalizar una jornada en la que los rumores de su eyección del gabinete eran cada vez más fuertes. Nada de eso ocurrió porque no iba a ser gratuito para el Presidente desplazar de Casa Rosada al alfil de CFK. Podía, incluso, significar el fin del FDT.
Cerca de De Pedro, ya con la espuma más baja, dicen que el ministro "no creyó que Alberto lo haya tachado de una lista para que él no participe del encuentro con los organismos de DDHH", simplemente aclararon que consideraron que se trató de un reclamo válido porque "le dolió", que no hayan pensado en él como alguien importante para estar presente por su militancia en HIJOS. A su vez, confirmaron que hay un diálogo fluido entre el de Pedro y el vicejefe de gabinete, Juan Manuel Olmos, que es el encargado de organizar la mesa política, por orden de Fernández.
Después del off y las declaraciones cruzadas de los días posteriores, la situación había escalado demasiado y las cúpulas oficialistas definieron que era necesario intercambiar mensajes para bajar los decibeles. El presidente, por ejemplo, argumentaba que "también por un off", él había tenido que desplazar del gabinete a su ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Del otro lado le decían que la situación era distinta porque Kulfas los había acusado de corruptos. También recordaron que Wado fue uno de los que formó el FdT en 2017 e, incluso, la persona que le comunicó a Fernández que sería presidente. "Wado sabe que el futuro político son las coaliciones y que lo más sano es discutir en ese ámbito. Siempre va a trabajar para proyectar y que crezca el FdT", dijeron desde su entorno a este diario poniendo un punto final a la polémica.
El lunes, tan solo unos minutos después de publicado el tuit de Wado --como si estuvieran esperando las disculpas públicas para activar el anuncio-- los voceros de las distintas tribus oficialistas empezaron a difundir la gacetilla que confirmaba que se haría la reunión de intendentes en Merlo y que participarían de ella Massa, Wado, Máximo Kirchner, Axel Kicillof y otros ministros cercanos al presidente como Gabriel Katopodis y Santiago Maggiotti. Allí, como contó este diario, se terminó de acomodar el tablero en la provincia de Buenos Aires y hablaron repetir la fórmula Kicillof- Magario. Durante el asado no se cuestionó al Presidente y Massa pidió que se calmen las aguas, que lo dejen trabajar y concentrarse en las tareas que tiene a cargo del ministerio de Economía --que son muchas y complejas--, y que dejen de distraer con discusiones internas que no llevan a ningún puerto y desgastan.
También contribuyó a la delicada tregua que Fernández, mediante sus voceros, confirme que está dispuesto, finalmente, a convocar la famosa "mesa política" a nivel nacional. Algo que todos los sectores le venían reclamando desde hace meses. Él, insiste con que quiere seguir siendo uno de los candidatos y que la idea es "propiciar una gran PASO". “Ingresando a un año electoral, estamos viendo estos debates y alineamientos que forman parte de todo lo que tiene que pasar en un proceso electoral normal en cualquier país”, dijo Cerruti.
Por Melisa Molina (vía Página 12)