El número de detenidos probablemente crecerá, tras las peticiones de arresto presentadas por diversos políticos y por la Abogacía General de la Unión (AGU), que representa al Estado brasileño.
Horas antes el presidente Luiz Inácio lula da Silva decretó la intervención de las fuerzas federales en el Distrito Federal, demarcación que contiene los edificios gubernamentales asaltados por una turba de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro.
Asalto al gobierno
Los partidarios de Bolsonaro invadieron el Palacio de Planalto, sede del Poder Ejecutivo, y el Congreso Nacional en la ciudad de Brasilia en una nueva protesta contra la elección de Lula.
Los manifestantes rompieron los cordones de seguridad y confrontaron a la Policía en la Esplanada dos Ministerios, que trató de dispersar a la multitud con gas pimienta.
Según los medios locales, en la zona había tres ómnibus con agentes de seguridad, pero no resultó suficiente como para contener a los manifestantes, que llegaron al Congreso Nacional vistiendo en su mayoría los colores verde y amarillo, superaron una barrera policial y subieron la rampa que da acceso al techo de los edificios de la Cámara de los Diputados y del Senado.
En un comunicado difundido por el ministro de la Secom (la Secretaría de Comunicación Social), Paulo Pimenta, el gobierno de Lula afirma que la manifestación es un "golpe de Estado de las minorías" y debe "ser tratada con el rigor de la ley".
(Vía Sputnik)