Acto deliberado
Irán afirmó abiertamente que se trataba de un acto deliberado de agresión por parte de Estados Unidos. Washington presentó su propia versión, alegando que su crucero —que se encontraba en la región bajo la excusa de estar defendiendo los buques petroleros de Kuwait— confundió este avión de pasajeros con un caza F-14 del país persa.
La parte estadounidense alegó que la tripulación del crucero intentó contactar con la aeronave por radio, pero no recibieron respuesta. Más tarde se comprobó que EEUU había utilizado frecuencias militares y comerciales de emergencia para las comunicaciones, sin enunciar el código del avión iraní. Como resultado, los pilotos iraníes ni siquiera podían suponer que alguien los estuviera dando avisos o llamándolos para comunicarse.
Es de destacar que Washington nunca ha reconocido su culpabilidad o responsabilidad por lo ocurrido y no ha presentado ninguna disculpa pública a Teherán, sin contar que el entonces presidente norteamericano, Ronald Reagan, ofreciera una compensación voluntaria de U$S 250.000 a las familias de los fallecidos, además de calificar las acciones del Ejército estadounidense de "defensa justificada"
Las familias declinaron la oferta, mientras la tripulación de la nave militar fue condecorada por la Administración estadounidense con órdenes al valor y medallas "por el eficaz cumplimiento de la misión de combate".
Una demanda
Irán inició una demanda contra las autoridades estadounidenses ante el Tribunal Internacional de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1989, y el proceso se prolongó durante años. La principal condición era conseguir que Estados Unidos admitiera públicamente su culpabilidad y se disculpara, para ser castigado con arreglo al derecho internacional.
No fue hasta 1996 cuando se firmó un acuerdo de conciliación entre ambos países, tras el cual se sobreseyó el caso. Aunque Estados Unidos pagó U$S 131,8 millones en indemnizaciones, nunca aceptó la responsabilidad de lo ocurrido ni pidió disculpas a las familias de las víctimas iraníes.
Es por ello que Teherán sigue considerando que el 3 de julio es un día de gran injusticia e impunidad internacional tras el crimen estadounidense.
"El ataque premeditado contra un avión de pasajeros iraní y el brutal asesinato de cientos de mujeres y niños inocentes es una manifestación del odio insano de Estados Unidos contra la Revolución Islámica", destacó el líder de la Revolución iraní, el ayatolá Ruhollah Jomeiní.
Consideró, además, que lo más grave de la tragedia es que "un Estado que pretende ser el líder del mundo civilizado, con toda su palabrería hipócrita y sus declaraciones sobre la lucha contra el terrorismo, pueda destruir el progreso humano y dejar a cientos de familias de luto de una forma tan repugnante".
(Sputnik)