Sin embargo, el anuncio se ve ensombrecido por la escalada del conflicto. Hamás denunció que los bombardeos israelíes del amanecer, que dejaron seis civiles muertos, constituyen una violación del alto el fuego y una muestra de la "guerra de aniquilación" que, a su juicio, desmiente cualquier compromiso con la tregua. La resistencia responsabilizó directamente a la comunidad internacional, a la ONU y a los mediadores por el incumplimiento israelí, instando a los países árabes e islámicos a endurecer la presión sobre Tel Aviv.
Proceso viciado
El proceso de transición también enfrenta obstáculos externos. Israel impidió el ingreso a Gaza del comité tecnocrático avalado por Estados Unidos y vinculado a la Autoridad Palestina, tal como se contemplaba en el acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025. El plan de paz impulsado por Donald Trump tampoco logró frenar la ofensiva, mientras el bloqueo sobre el enclave se mantiene firme.
La reorganización en Gaza coincide con un renovado impulso al calendario electoral en los territorios palestinos. El líder de Fatah, Marwan Barghouti, quien cumple cadena perpetua en una prisión israelí, ha manifestado su intención de competir por la presidencia de la Autoridad Palestina, desafiando a Mahmud Abás, cuyo mandato expiró en 2009. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea presionan para celebrar elecciones simultáneas, la Autoridad Palestina se prepara para sus primeros comicios desde la victoria de Hamás en 2006.