El politólogo recordó que, antes de las elecciones, distintos modelos de predicción elaborados por especialistas anticipaban una derrota más amplia del Partido Nacional, tomando como referencia indicadores económicos, la inflación y la popularidad del entonces presidente. Sin embargo, señaló que la diferencia final fue estrecha.
Para Delacoste, ese resultado permitió que los nacionalistas dejaran el poder con un nivel de aceptación que distó de ser un rechazo generalizado. En ese sentido, atribuyó la derrota electoral a los episodios de corrupción que afectaron al gobierno, aunque sostuvo que esos hechos no terminaron por deslegitimar completamente a la administración saliente.
Percepción de la ciudadanía
Delacoste afirmó que el debate público actual ya no gira exclusivamente sobre los casos de corrupción o sobre aquellas políticas impulsadas durante el gobierno que generan rechazo en sectores de izquierda. A su entender, el análisis político debe contemplar también la percepción de la ciudadanía en su conjunto y no únicamente la valoración de un sector del electorado.
En esa línea, destacó que, si bien una mayoría optó por un cambio de rumbo al votar en las últimas elecciones, el respaldo obtenido por Lacalle Pou y su fuerza política continuó siendo significativo.
Finalmente, el politólogo enmarcó este fenómeno dentro de una tendencia regional. Señaló que en América Latina las elecciones recientes suelen definirse por márgenes muy estrechos, lo que impide hablar de hegemonías políticas consolidadas. Por esa razón, sostuvo que el expresidente continuará siendo una figura de peso en la política uruguaya durante muchos años.