Informar en medio de un genocidio
Gaza se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para ejercer el periodismo. La FIP (Federación Internacional de Periodistas) denunció que nunca antes en la historia moderna hubo un número tan alto de periodistas asesinados en tan poco tiempo.
Las víctimas no son solo números: muchos murieron junto a familias enteras, mientras cubrían ataques a hospitales, escuelas o viviendas. En su mayoría trabajaban para medios locales o regionales, con equipos limitados, sin chalecos antibalas, sin garantía de evacuación, y en un entorno donde ni siquiera la prensa internacional puede acceder libremente.
Desde el 7 de octubre de 2023, periodistas palestinos han sido masacrados impunemente mientras el mundo observa, en lo que el CPJ califica como un ataque directo y sin precedentes contra la libertad de prensa. Sara Qudah, directora regional del CPJ, señaló que los periodistas no pueden realizar su trabajo —ni siquiera sobrevivir— mientras son deliberadamente privados de alimentos y ayuda vital.
A la fecha del 30 de julio, se confirmaron 186 periodistas y trabajadores de medios asesinados, entre ellos 178 palestinos, dos israelíes y seis libaneses; además, 129 periodistas resultaron heridos, dos están desaparecidos y 90 fueron arrestados. La mayoría de las muertes palestinas, aproximadamente dos tercios, fueron causadas por ataques aéreos israelíes, seguidos por ataques con drones que dejaron más de dos docenas de víctimas entre la prensa. En el marco del derecho internacional, los periodistas son civiles protegidos y el ataque deliberado contra ellos constituye un crimen de guerra.