Además, este electorado es el que, en promedio, se identifica menos como feminista y muestra más reticencias a que un hombre se identifique con esta etiqueta: 4 de cada 10 hombres votantes de Vox y una cuarta parte de los del PP lo desaprueban; por el contrario, 9 de cada 10 votantes de la izquierda lo aprueban.
Un dato revelador es la divergencia en las percepciones sobre las desigualdades de género entre los hombres. Mientras que para la mitad de los varones votantes de Vox y una cuarta parte de los del PP [Partido Popular] las desigualdades entre hombres y mujeres son casi inexistentes, la realidad para los hombres votantes de la izquierda es otra: más de la mitad de este electorado afirma que en España existen desigualdades de género muy o bastante grandes.
Esta discrepancia se acentúa en la idea de que los hombres deben ser partícipes de la lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres. La mitad de los hombres que votan a Vox y una tercera parte de los que apuestan por el PP se muestra poco o nada de acuerdo con esta afirmación. Mientras que en la izquierda el porcentaje de hombres que discrepa no supera el 10%.
Llevamos años escuchando que lo personal es político, pero al parecer solo para la izquierda. Los votantes de derechas siguen creyendo en su mayoría que la vida familiar y laboral es un asunto privado en el que las instituciones pintan poco o nada.
Esto no debería sorprendernos, ya que estos mismos votantes son los que perpetúan en mayor medida estereotipos de género, un ejemplo de ello es su percepción sobre la maternidad. 7 de cada 10 hombres votantes de PP o Vox están de acuerdo con que la maternidad es la mayor satisfacción que una mujer puede tener. Por el contrario, la mitad de los hombres votantes del PSOE y una tercera parte de los de Sumar piensan lo mismo.
A pesar de estas divergencias, hay una esperanza en los resultados de esta encuesta, y es que por encima de todo el 96% de los hombres, sin importar a quién voten, están de acuerdo con que la igualdad entre hombres y mujeres contribuye a una sociedad más justa. Entonces, si encontramos consenso en esta máxima, ¿por qué los hombres que votan a la derecha ven el feminismo como una amenaza?
La respuesta radica en que los partidos de derechas son extremadamente críticos con la igualdad de género, lo que hace muy complicado que sus votantes se identifiquen con ella o la apoyen. El feminismo se presenta así como una cuestión de ideología, no de género. Por este motivo, es esencial romper con la percepción arraigada de que el feminismo es una cuestión ideológica exclusiva de la izquierda.
Esto no es algo banal, ya que históricamente la etiqueta “feminista” se ha asociado mayoritariamente con la izquierda, como revela el barómetro del CIS de julio de 1992, donde ya 4 de cada 10 personas relacionaba la etiqueta feminista a la izquierda. Si vemos estos mismos datos ocho años después, ya más de la mitad de la población hacía esta asociación, mientras que tan solo un 7% lo hacía con la derecha. Por este motivo, ahora más que nunca es necesario un discurso político unificador que destaque cómo la igualdad de género beneficia a la sociedad en su conjunto.
Independientemente de estos datos, no debemos perder de vista el foco, ni olvidar que las encuestas no son toda la realidad y por lo tanto no deben decidir cómo de lejos tienen que llegar las políticas feministas, como sí deben hacerlo los datos reales. Y lo que sabemos a día de hoy con toda seguridad es que la violencia de género deja solo en el último año 55 mujeres asesinadas, siendo el peor dato desde el año 2015, sólo superado por las 56 víctimas mortales del año 2019.
(Por Paula Ruiz, en Ctxt)