Dentro de Israel, existen voces contrarias al acuerdo por entender que debilita las posiciones militares de la defensa israelí. Estiman que luego de la tregua alcanzada, sería difícil retomar la guerra. Entre los oponentes se encuentran ministros del gobierno, quienes lo han tildado como un acuerdo inmoral. Sin embargo, el primer ministro Netanyahu declaró que Israel está en “guerra y continuaremos la guerra hasta que logremos todos nuestros objetivos bélicos: eliminar a Hamás, devolver a todos nuestros rehenes y desaparecidos…También nos aseguraremos de que no haya ninguna entidad en Gaza que amenace a Israel". De esta forma, tanto desde Hamas como desde Israel, no se vislumbra en el corto plazo un cese al fuego total.
Los ataques sobre la Franja de Gaza han dejado como saldo más de 14.000 civiles muertos en la Franja de Gaza, de los cuales 5.000 fueron niños. La incursión de Hamas del 7 de noviembre causó la muerte de 1.400 israelíes y casi 6.000 heridos.