Uno de los ejemplos que se destacó en el seminario fueron las experiencias en Perú, donde en varias regiones se está implementando un proyecto con financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, que ha permitido conservar 226 plantas nativas de 10 cultivos en riesgo.
Otro ejemplo destacado fue una iniciativa nicaragüense creó bancos comunitarios de semilla que permiten contar con reservas para la producción de granos para el autoconsumo y venta de excedentes. Según datos de la FAO, al momento existen 100 bancos comunitarios que agrupan a aproximadamente a más de 750 familias.
En Chile, el proyecto Sistemas Importantes de Patrimonio Agrícola Nacional (SIPAN), que es promovido por el Ministerio de Agricultura junto a la FAO y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, ha permitido impulsar el resguardo del patrimonio agrícola y la conservación de variedades y prácticas tradicionales. Allí, en este marco, próximamente se lanzará el Catálogo de Semillas Tradicionales del Pueblo Mapuche.
Mientras, en Venezuela se llevaron a cabo varias acciones orientadas a incrementar la participación de familias agricultoras en la producción artesanal de semillas; que permitió fortalecer las capacidades técnicas de más de 1.900 personas y se ha ofrecido el acompañamiento técnico para la siembra de más de 1.500 hectáreas de semilla de maíz, según datos de la FAO.
Ya al finalizar el encuentro, la FAO concluyó que mejorar los cultivos y el suministro de semillas de alta calidad "es un seguro para garantizar una mejor producción de alimentos y satisfacer los crecientes desafíos ambientales".