Lula aventaja al presidente en 14 puntos, dos menos que el mes pasado. En el escenario total de los votos, en el que se tienen en cuenta aquellos que son en blanco y nulos, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) cayó un punto de intención de votos mientras que Bolsonaro subió otro.
Según la encuesta, hay un 42% de los votantes que cree que Bolsonaro está esforzándose por impedir el aumento de nafta mientras que un 60 está al tanto del proyecto aprobado en Senado para el aumento del valor de los planes sociales que necesita la aprobación de Diputados este mes. "Mi hipótesis es que Bolsonaro logró causar la impresión de que está intentando resolver los problemas del pueblo. Cayó el porcentaje de los que lo responsabilizan por el aumento de los combustibles y aumentó de 16% a 20% los que le echan la culpa a la empresa estatal Petrobras" indica Nunes.
En una posible segunda vuelta, el candidato de la izquierda ganaría con un 53 por ciento de los votos frente al presidente que contaría con el 34 por ciento.
En la encuesta de Datafolha de junio, que se realiza con el instituto Quaest pero de manera presencial, Lula se proyectaba también vencedor en primera vuelta con un 53 por ciento de los sufragios dejando atrás la posibilidad de una segunda vuelta ya que no es necesaria en Brasil si un candidato saca la mitad más uno de los votos.
De cara a octubre, los sondeos siguen proclamando a Lula como el favorito de los votantes brasileños mientras que Bolsonaro pretende estar ajeno a las decisiones que toma una empresa estatal como Petrobras y, con esa estrategia, achicar distancias.