La muerte no significa la derrota
Durante el acto, el ministro del Interior, general Lázaro Alberto Álvarez, pronunció un discurso en el que subrayó que los caídos no regresaban “con resignación y tristeza”, sino “con la bandera”. Afirmó que su muerte no representa una derrota, sino una fuente de fortaleza moral para el pueblo cubano. “La muerte no derrota a quienes caen con el fusil en la mano defendiendo una causa justa. Cuba no abandona a sus hijos”, sostuvo, en una intervención que fue replicada por medios oficiales y amplificada en redes sociales.
Álvarez también apuntó contra Estados Unidos, al señalar que el imperialismo puede hablar de supremacía militar y armamento sofisticado, pero que jamás podrá “comprar la dignidad del pueblo cubano”. Estas declaraciones se alinean con la posición oficial del Gobierno de La Habana, que calificó el ataque como un “acto criminal de agresión y terrorismo de Estado”, atribuido directamente a la Administración de Donald Trump.
Tras el homenaje inicial, los restos fueron trasladados hacia la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en un recorrido acompañado por una representación del pueblo a lo largo de la avenida Rancho Boyeros. La imagen de ciudadanos apostados en el trayecto, rindiendo tributo, reforzó el carácter masivo y popular del homenaje. En la sede del Ministerio, el velatorio se extendió entre las 10:00 y las 18:00 horas, permitiendo que miles de personas presentaran sus respetos.
Como parte del reconocimiento oficial, el Gobierno cubano anunció la decisión de ascender póstumamente a los 32 combatientes en grado militar. La medida fue presentada como un acto de justicia y de coherencia con el sacrificio realizado, y se suma a una serie de gestos simbólicos destinados a consolidar su lugar en la memoria histórica del país.
La agresión denunciada habría provocado la muerte de más de un centenar de personas. En ese contexto, los 32 combatientes cubanos caídos son presentados como símbolo de la unidad histórica entre ambos países, una relación que, según subraya La Habana, se consolidó durante los liderazgos de Hugo Chávez y Fidel Castro. De acuerdo con la información oficial, los combatientes cumplían misiones de cooperación y seguridad en Venezuela, a solicitud de las autoridades de ese país, en representación de las FAR y del Ministerio del Interior.