«Pensé que era una broma»
Pillay reconoció que, cuando uno de sus colaboradores le comunicó la decisión del Comité Nobel Noruego, su primera reacción fue de incredulidad. «Pensé que era una broma», confesó al recordar el momento en que se enteró de la distinción.
La jueza también destacó la importancia del reconocimiento de sus colegas, presentes en el auditorio. «En este lugar, sus aplausos significan mucho para mí. De verdad que significan mucho», expresó.
En ese sentido, explicó que el valor de un premio también depende del respaldo de quienes consideran que la persona distinguida merece recibirlo. «A nadie le gusta recibir un premio, un galardón o cualquier reconocimiento a menos que el público esté de acuerdo en que uno se lo merece. Por eso, así es como valoro sus aplausos de hoy», señaló.
Al reflexionar sobre su trayectoria judicial y los desafíos de su trabajo, Pillay también cuestionó la idea de que actuar con apego a la verdad y a la ley deba considerarse un acto extraordinario de valentía.
«¿Por qué se necesitaría valentía para decir la verdad? Uno interpreta la ley, analiza todos los hechos y trata de tomar una decisión imparcial», sostuvo.
Por qué Navi Pillay recibió el Nobel de la Paz 2026
El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, destacó el papel de Pillay en la persecución judicial de los crímenes internacionales más graves.
«La galardonada de este año fue fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos judicialmente», afirmó.
El organismo también subrayó la continuidad de su compromiso con el derecho internacional y los derechos humanos. «El compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su sólida brújula moral fueron constantes a lo largo de su larga trayectoria profesional», señalaron desde el Comité.
Pillay, fiel defensora de los Derechos Humanos
Navy Pillay, abogada de origen indio en la Sudáfrica del apartheid, que llegó a ser jueza y alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU (2008-2014), domina el arte de los casos difíciles.
Su carrera la ha llevado desde los tribunales sudafricanos, donde defendió a activistas contra el apartheid como Nelson Mandela y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos, hasta el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, pasando por la Corte Penal Internacional (CPI).
En 2024 la CPI emitió una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por presuntos crímenes de guerra en Gaza, y contra varios miembros del movimiento islamista palestino Hamás ya fallecidos.
Ella lamenta que la tilden de "antisemita". En las redes sociales hay llamados pidiendo a Estados Unidos que la sancione, como hizo Washington con una relatora de la ONU, con jueces de la CPI y con algunas ONG palestinas.
La distinción reconoce así una carrera marcada por la defensa de la justicia y la exigencia de responsabilidades frente a violaciones graves del derecho internacional.