En total, ocho personas se subieron a la rampa del Palacio de Planalto para participar de la ceremonia y entregar la banda presidencial. El líder indígena brasileño y cacique de la comunidad kayapó, Raoni Metuktire; la recolectora y referente de la red de cooperativas de cartoneras, Aline Sousa, y el influencer por la inclusión reconocido por su lucha contra la discriminación de personas con discapacidad, Ivan Baron, fueron algunas de las figuras destacadas en la toma de posesión.
Inédito protocolo
Con un protocolo inédito, la seda verde y amarilla fue entregada por las manos de Sousa, una mujer afrobrasileña de 33 años que trabaja como cartonera desde los 14 años de edad y es una de las referentes nacionales dentro del oficio.
El acto fue custodiado de cerca por el cacique Metukire, quien asistió con su tradicional tocado de plumas y el ceremonial disco labial que se lleva bajo el labio superior. El líder del pueblo kayapó es un emblemático defensor de la Amazonía brasileña, región que será prioridad para el nuevo gobierno, según el discurso presidencial del mandatario.
La disruptiva ceremonia incluyó también a las juventudes. En ese sentido, Baron, quien padece de una parálisis cerebral y es un reconocido influencer en las redes sociales, donde reúne más de 340.000 seguidores y promueve la lucha contra el capacitismo —forma de discriminación contra las personas con discapacidad—, formó parte del grupo que acompañó a Lula en la toma de posesión.
En el acto simbólico también participó Francisco, un niño afrobrasileño de 10 años; un trabajador de la industria metalúrgica —sector en el que se desempeñó el presidente y llegó a liderar el sindicato de los obreros en la década de los 80—, Weslley Rodrigues; la cocinera Jucimara Fausto; el profesor Murilo de Quadros, y el el artesano Flávio Pereira.
Resistencia, la perra militante
Junto a los representantes del pueblo brasileño, el evento contó con una invitada especial: Resistencia, la perra callejera que fue acogida en primer lugar por militantes que reclamaban la liberación de Lula cuando este se encontraba detenido en la cárcel de Curitiba entre 2018 y 2019.
Una vez que el animal se ganó el cariño de los militantes y tras enterarse que padecía enfermedades respiratorias, la perra fue adoptada por la ahora primera dama Rosangela da Silva y actualmente es la mascota del matrimonio.
La ausencia de Bolsonaro, que no reconoció explícitamente su derrota, rompió con la tradición histórica de que el presidente saliente entregue la banda presidencial a su sucesor. La última oportunidad en que esto había sucedido en el país fue en 1985 cuando el general Joao Figueiredo (1979-1985) se negó a estar presente en la ceremonia de asunción de José Sarney (1985-1990).
(Vía Sputnik)