¿Por qué el impacto se posterga hasta 2027?
Ken Foster y Bernard Dalheimer, profesores de la Universidad Purdue, estiman que los alimentos experimentarán incrementos de entre el 3% y el 6% en un plazo de 12 a 18 meses. La demora en este reflejo inflacionario se debe a dos factores clave:
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Reservas de Insumos: La mayoría de los productores agrícolas ya han adquirido los fertilizantes necesarios para la zafra de 2026, lo que amortigua el golpe inmediato.
Ciclo de Producción: David Ortega, profesor de la Universidad Estatal de Chicago, explica que las repercusiones energéticas tardan más en trasladarse al consumidor final en el sector alimentario que en el sector de servicios o transporte directo.
Perspectivas para el consumidor
"Si el conflicto persiste y empieza a afectar los precios que los agricultores pagarán para la cosecha de 2027, entonces se comenzará a ver los efectos de los precios reales de la comida en ese año", puntualizó Foster.
El impacto más inmediato se dará en los productos que dependen estrictamente del diésel para su logística. Sin embargo, para 2027, la escasez de fertilizantes y el encarecimiento de la cadena de frío proyectan un escenario de presión inflacionaria global que afectará principalmente a los productos de primera necesidad.