Este mismo viernes, la misión diplomática rusa en Copenhague denunció una acción similar realizada frente a la sección consular de la embajada de Rusia en Dinamarca.
Paludan inició quemando ejemplares del Corán el 21 de enero, cuando realizó la acción frente a la embajada de Turquía en Estocolmo.
Su acto fue apoyado dos días después por el el líder del movimiento xenófobo alemán Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), Edwin Wagensveld, que quemó varias páginas de Corán en la Haya.
En medio de la polémica, señala el portal Cubadebate citando a la agencia turca Anadolu, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, condenó las acciones de Paludan y se solidarizó con "todos los musulmanes que están ofendidos". "La libertad de expresión es una parte fundamental de la democracia, pero lo que es legal no es necesariamente apropiado. Quemar libros sagrados para muchos es un acto profundamente irrespetuoso", escribió en su cuenta oficial de Twitter.
Los acontecimientos en Estocolmo también generaron una ola de rechazo en el mundo musulmán. Entre los países que se unieron a los mensajes de repulsa figuran Irán, Kuwait, Pakistán, informa la agencia Anadolu.
Mientras, desde la Cancillería turca no solo repudiaron la quema del Corán, sino que acusaron a Estocolmo de violar el memorándum trilateral firmado en verano del año pasado a cambio del visto bueno de Ankara para la adhesión de Suecia y de Finlandia a la Alianza Atlántica.
(En base a Sputnik y Cubadebate)