El Tribunal del Distrito Central de Seúl le impuso a Han, un año de cárcel por financiación política ilegal y otro por vulnerar la legislación contra los sobornos. La Fiscalía había solicitado 13 años.
Según el fallo, Han utilizó el poder económico de la institución para ampliar su influencia religiosa y política. Ella niega cualquier irregularidad y atribuye lo sucedido a actuaciones de sus subordinados de las que, sostiene, nunca tuvo conocimiento.
La primera operación se produjo en enero de 2022, dos meses antes de las elecciones presidenciales en las que Yoon salió electo. Uno de sus colaboradores más próximos, Kweon Seong-dong, recibió 100 millones de wones (unos 60.000 euros) del entonces director de la sede mundial de la Iglesia, Yoon Young-ho. Por eso, Kweon ha sido condenado a dos años de cárcel y ha perdido su escaño.
Dádivas
La segunda vía condujo a la ex primera dama Kim Keon-hee. La organización adquirió dos bolsos de Chanel y un collar de diamantes Graff para hacérselos llegar a través de Jeon Seong-bae, un chamán conocido como Geonjin que había mantenido contactos con la campaña del partido conservador y presumía de acceso al matrimonio presidencial.
Kim fue condenada en apelación a cuatro años de prisión por aceptar los regalos y participar en una operación de manipulación bursátil.
Entre las aspiraciones de la secta figuraban la construcción de un parque de la paz en la zona desmilitarizada que divide las dos Coreas, el establecimiento en Corea del Sur de una nueva sede de Naciones Unidas y el respaldo público a iniciativas en Camboya y África. La organización había movilizado a fieles durante el periodo electoral y esperaba que la victoria conservadora le abriera las puertas de la presidencia.
Donaciones de la Secta Moon a políticos surcoreanos y desvío de fondos
Una unidad conjunta de fiscales y policías ha concluido este lunes otra investigación sobre las relaciones entre grupos religiosos y el poder político surcoreano.
Según las pesquisas, la Iglesia de la Unificación realizó entre 2019 y 2025 un total de 219 donaciones ilegales a 132 políticos, por valor de 189 millones de wones (alrededor de 118.000 euros).
En otro capítulo de la causa, Han y tres antiguos dirigentes están acusados de apropiarse de 10.500 millones de wones (unos 6,5 millones de euros) de los fondos de la confesión.
Los investigadores encontraron además 26.000 millones de wones en efectivo (más de 16 millones de euros) en una caja fuerte instalada en las dependencias privadas de Han.
La historia de la Secta Moon y vínculo con el crimen de Abe
Moon fundó la Iglesia en Seúl en 1954, después de afirmar que Jesucristo se le había aparecido cuando tenía 16 años para encomendarle completar su misión.
Su doctrina sostiene que la humanidad, corrompida desde la caída de Adán y Evan, puede recuperar un linaje libre de pecado mediante matrimonios “bendecidos”. De ahí las multitudinarias bodas colectivas que hicieron mundialmente famosa a la congregación.
La expansión internacional de la organización estuvo estrechamente ligada al anticomunismo de la Guerra Fría, y Japón se convirtió en su principal fuente de financiación y en el país donde su alianza con la derecha se volvió más fuerte.
Los vínculos se remontan al ex primer ministro Nobusuke Kishi, abuelo del también exdirigente Shinzo Abe. Tetsuya Yamagami, que asesinó a tiros a Abe en 2022, admitió que actuó movido por su rencor hacia la Iglesia, a la que culpaba de la ruina de su familia.
Su madre hizo donaciones al grupo religioso por un total de 100 millones de yenes (unos 540.000 euros), y su hermano mayor, que padecía linfoma, no pudo permitirse el tratamiento y se suicidó en 2015. Yamagami está condenado a cadena perpetua.
El magnicidio sacó a la luz años de presiones sobre los fieles para entregar sumas exorbitantes con las que, supuestamente, podían liberar el sufrimiento a sus antepasados.
Las llaman ventas espirituales. En Japón, además, se apelaba a la culpa histórica por la colonización de Corea. Una investigación interna del gobernante Partido Liberal Democrático reveló tras el asesinato de Abe que 179 de sus 379 parlamentarios habían mantenido algún tipo de contacto con la organización.
El escándalo desatado tras el asesinato de Abe desembocó en la disolución jurídica de la secta en Japón, confirmada definitivamente por el Tribunal Supremo en junio, y la condena de Han abre ahora otro frente en su país de origen. El acceso al poder que durante años fue una fuente de prestigio se ha convertido ahora en su principal vulnerabilidad.