Cuba reclamó ante la ONU contra el bloqueo de EEUU y recibió 130 votos a favor.
Un reclamo de justicia frente a las presiones de Washington
La votación se produjo en medio de denuncias del Gobierno cubano sobre gestiones de la Administración estadounidense para influir en la posición de otros Estados miembros de las Naciones Unidas.
Según esas denuncias, las amenazas arancelarias, las restricciones de visas y la posible suspensión de programas de cooperación fueron utilizadas como instrumentos de presión para modificar el sentido del voto de distintas delegaciones. Estas prácticas, de confirmarse, plantean interrogantes sobre la libertad de decisión de los países, especialmente de aquellos con mayores vulnerabilidades económicas.
Pese a ese escenario, el reclamo contra el bloqueo volvió a reunir una mayoría de apoyos. El resultado coloca nuevamente en el centro del debate internacional los efectos de una política unilateral que Cuba denuncia como un obstáculo para su soberanía y para las condiciones de vida de su población.
La persistencia de estas medidas también pone de relieve una contradicción, mientras el pueblo cubano enfrenta dificultades económicas y materiales, las restricciones externas reducen los márgenes disponibles para buscar soluciones, ampliar la producción y garantizar servicios esenciales.
Más de US$ 8.000 millones en daños en un año
Las consecuencias económicas del bloqueo también aparecen reflejadas en las cifras presentadas por Cuba. Según el informe del Gobierno cubano, los daños ocasionados entre marzo de 2025 y febrero de 2026 ascendieron a 8.083,3 millones de dólares, un incremento del 7% respecto al período anterior.
El documento cifra en 178.700,5 millones de dólares, a precios corrientes, las pérdidas acumuladas durante más de seis décadas de aplicación de esta política.
Las cifras presentadas por La Habana dimensionan el impacto económico que atribuye a las restricciones estadounidenses y las dificultades que estas generan para el desarrollo nacional. Sus efectos alcanzan sectores estratégicos y actividades esenciales para el bienestar de la población, desde la adquisición de insumos hasta el funcionamiento de infraestructuras y servicios públicos.
En ese contexto, el bloqueo deja de ser una controversia distante para convertirse en una cuestión concreta, las posibilidades de una sociedad de producir, abastecerse, invertir y mejorar sus condiciones de vida.
Cuba insiste: la dignidad no se negocia
La nueva votación devuelve al escenario internacional una reivindicación que Cuba sostiene desde hace décadas, el fin de las medidas coercitivas que afectan su economía y limitan sus relaciones comerciales y financieras.
El respaldo obtenido en la Asamblea General no elimina el bloqueo ni resuelve de inmediato las dificultades que atraviesa la población cubana. Sin embargo, expresa que el reclamo de La Habana continúa encontrando apoyo en una amplia mayoría de los países que integran la comunidad internacional.
Para Cuba, la votación es mucho más que un resultado numérico. Es la reafirmación de su derecho a decidir su propio camino, sin que las restricciones de una potencia extranjera determinen los límites de su desarrollo.
Con 130 votos a favor de la resolución, el reclamo cubano volvió a hacerse escuchar en la ONU. Y, una vez más, la discusión internacional quedó planteada, cuánto más puede prolongarse una política cuyos costos, según denuncia La Habana, recaen de forma directa sobre la vida cotidiana de millones de personas.