‘Necesitamos estructuras de seguridad y salud que reflejen estos cambios, junto a una cultura general de prevención que fomente una responsabilidad compartida’, declaró igualmente.
Ante la actual coyuntura, la OIT realizó una investigación que será publicada de manera íntegra el próximo 24 de abril, en la que se proponen seis ámbitos a los cuales los responsables políticos y otras partes interesadas deberían dar prioridad.
Estos incluyen mayores esfuerzos para anticipar los riesgos nuevos y emergentes para la seguridad y la salud relacionados con el trabajo, la adopción de un enfoque multidisciplinario y el establecimiento de vínculos más fuertes con la salud pública.
Es necesario, sostuvo la OIT, reforzar las normas internacionales del trabajo y la legislación nacional, lo cual requerirá una colaboración más estrecha entre los gobiernos, los trabajadores y los empleadores. La mayor proporción de las muertes actuales relacionadas con el trabajo, el 86 por ciento, son causadas por enfermedades.
En el mundo, alrededor de seis mil 500 personas mueren cada día a causa de enfermedades ocupacionales mientras que los accidentes mortales representan unas mil adicionales, reseñó la OIT.
Las principales causas de mortalidad asociadas a enfermedades ocupacionales son las circulatorias (31 por ciento), los cánceres relacionados con el trabajo (26 por ciento) y los padecimientos respiratorios (17 por ciento).
‘Además del costo económico debemos reconocer el inconmensurable sufrimiento humano que causan estas enfermedades y accidentes. Estos son aún más trágicos porque en gran medida son prevenibles’, señaló Azzi.