El mandatario desplegó su retórica agresiva contra la nación persa, a la que calificó de amenaza y culpó por las guerras en Siria y Yemen, sin mencionar el papel que ha desplegado su propio país en ambos conflictos, o el apoyo que da Estados Unidos a Arabia Saudita pese a sus denunciadas violaciones en el segundo de esos territorios.
Trump volvió a culpar a Teherán de recientes ataques contra refinerías sauditas, algo continuamente negado por las autoridades iraníes, y defendió su cuestionada decisión de abandonar el acuerdo nuclear alcanzado entre ese país y seis potencias mundiales en 2015.
El jefe de Estado norteamericano, quien mantiene unilaterales castigos contra Irán y llamó una vez más a los otros miembros de la ONU a alejarse del país persa, expresó que mientras continúe lo que él considera un comportamiento amenazante de Teherán, las sanciones no serán levantadas, sino endurecidas.
Asimismo, mostró nuevamente la injerencia en los asuntos internos de países de América Latina al decir que espera ver el día en que la democracia sea restaurada en Venezuela, y atacar además a Cuba y Nicaragua, y al socialismo.
Trump apuntó que desde su intervención en la Asamblea General en 2018, se conformó una coalición de naciones que respalda a Juan Guaidó, diputado que en enero último se autoproclamó presidente interino de Venezuela y en abril encabezó un fallido intento de golpe de Estado.
Además, acusó a Nicolás Maduro, a quien su administración se empeña en desconocer como legítimo mandatario de Venezuela, de estar bajo la influencia de Cuba, sin presentar evidencias ni mencionar que se trata de dos países económicamente bloqueados por el Gobierno estadounidense.
De ese modo, Trump omitió referirse a los daños que causa la política estadounidense a esas naciones, a pesar de encontrarse en un escenario donde anualmente casi la totalidad de los Estados miembros condena el cerco contra Cuba.